jueves, 22 de octubre de 2015

“Introducción al Estudio de la Química”



BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE MEDICINA

ISMAEL VÁZQUEZ ESPINOZA

PONENCIA PARA EL CONGRESO REGIONAL DE HISTORIA DE LA MEDICINA “EL LIBRO MÉDICO”

“Introducción al Estudio de la Química”


21/OCTUBRE/2015


 

INTRODUCCIÓN

Considerando la historia del libro médico, este puede remontarse tan distante como las primeras civilizaciones. Y es que la Medicina ha estado con el ser humano desde la prehistoria, en los registros de los hombres antiguos queda evidenciado que ellos practicaban alguna clase de Medicina, no como se conoce como hoy en día, sino más empírica, más técnica, y hasta mística. Con el surgimiento de la escritura en el milenio tercero antes de Cristo, todos los documentos de, o relacionados con la Medicina no se hicieron esperar. Tratados, canones y manuales de esta ciencia-arte existen, básicamente desde ese tiempo. Civilizaciones como Egipto, Babilonia, los sumerios, los pueblos cananeos, entre otros pueblos antiguos han dejado testimonio de sus prácticas médicas. A lo largo de los años de la historia de la humanidad y concretamente, la historia de la Medicina se han visto grandes cambios en la práctica, en los conocimientos y sobre todo, lo que queda evidenciado en los textos de consulta, que en resumidas palabras son la mejor fuente de consulta histórica. Al día hoy, la Medicina en todos los países del mundo (pero, no universalmente) es considerada científica. Algunos autores pueden mencionar que el carácter artístico persiste, pero no se puede negar que hoy en día la Medicina es científica. Más aún, es ciencia aplicada.

Al consultar los textos de las distintas épocas de la historia, la Medicina ha pasado por ser, mágica, mística, religiosa, al cambiar, ha sido únicamente empírica o técnica, incluyendo aún, elementos sobrenaturales, o ha sido científica, con la fuerte influencia mística, persistente de las civilizaciones antiguas. En el Renacimiento, todas las ciencias tuvieron un auge y por fin, después de siglos del Oscurantismo pudieron dar grandes avances. La Medicina no fue la excepción. Fue a partir de este punto que esta área de estudio adquirió un carácter científico que perdura hasta nuestros días, y con los años se ha ido afinando. Además, los textos fueron cada vez más abundantes y con más puntos de vista, mayor cantidad de conocimiento que sigue juntándose. Hoy en día, podemos acceder a una enorme biblioteca de textos médicos y de ciencias auxiliares y accesorias en los libros físicos, pero también en los formatos digitales. Estos documentos no se limitan únicamente a los contemporáneos. Se han recuperado una gran cantidad de textos de diversas épocas y debido a los años que pasaron desde su impresión, han perdido los derechos de autor y pueden ser accedidos gratuitamente. El libro que será tratado en este documento fue obtenido gracias a eso. Fue uno de los primeros textos escritos en México, por un mexicano que hacía una recopilación de los conceptos y aplicaciones de la química, para su estudio y su uso en ciencias relacionadas. Se comparará las concepciones del siglo XIX con las del día de hoy.

PRESENTACIÓN

“Introducción al Estudio de la Química” es el libro escrito por Leopoldo Río de la Loza en el año de 1849 incluye varios conceptos y aplicaciones, necesarios para continuar con el estudio de la propia ciencia, o para su uso en otras, llámase, Medicina, Farmacia, Biología, Fisiología, entre otras ciencias de la salud y naturales. Incluso las que no se entran en esta categoría. El conocimiento contenido en este libro es enriquecedor y de provecho. Pero el avance en el estudio de los fenómenos naturales, no solo bajo el ojo de la química, sino también de otras ciencias, como la física y sus ramas, incluso de la biología han obligado a reformar algunas ideas que contenidas en este libro, son obsoletas actualmente.
Aunque puede ser utilizado como un texto para familiarizar al estudiante de Medicina con la Química o para ayudarlo a entender mejor ciertas concepciones, debe ser tomado con escepticismo por la razón expuesta arriba. Su uso debe estar enfocado (aunque no exclusivamente) al carácter histórico. Este libro es breve y conciso, aunque marcando puntos de debate con otros autores de ese tiempo y señalando las acepciones preferidas para ciertos conceptos. Cada idea puede ser revisada en sesiones cortas sin ser algo abrumador.

SOBRE LA OBRA Y EL AUTOR.

Leopoldo Río de la Loza fue un prominente químico mexicano del siglo XIX. Sus aportaciones a las ciencias químicas quedaron registradas en el ámbito internacional (fue el primero en aislar oxígeno, dióxido de carbono y nitrógeno de manera experimental). Su papel en la docencia de México ayudó a difundir el estudio de las ciencias en los primeros años de nuestra nación independiente y particularmente, de los usos de la química en una gran variedad de ciencias. Fue cercano a la Medicina, al ser catedrático de “Química Médica” entre los años de 1843 y 1867 en el entonces Colegio de Medicina. También fue una persona influyente en las cátedras de Farmacia y Agricultura. La primera versión del libro a tratar fue publicada en el año de 1849, y 13 años después, en 1862, su segunda versión, corregida y con mejores explicaciones respecto a la primera. Debido a su participación como docente de Medicina en los años que publicó las dos versiones de su obra, estas contienen una buena cantidad de química que se utiliza en la práctica médica. Los esfuerzos de Río de la Loza por difundir la ciencia en México han quedado registrados en la Historia.

ANÁLISIS DEL TEXTO.

El libro “Introducción al Estudio de la Química” indica los conceptos, aplicaciones, utensilios, aparatos y los procedimientos básicos usados en la química de manera general, sin incluir detalles extensos, esto es, para que pueda ser usado como referente en todas las ciencias. Esto incluye a las ciencias naturales, de la vida y de la salud, dígase Fisiología, Biología y Medicina. Además de ciencias que en un inicio no podrían ser consideradas como relacionadas con los campos mencionados anteriormente, como el Comercio. En este texto el autor hace una afirmación importante: El estudio de la química general, es el estudio de la química médica. La persona que se dedicará a la Medicina deberá dominar los campos de estudios de la química general, esto es, la química orgánica, la inorgánica y de la analítica y la sintética. Esta idea queda expresada por el autor de la siguiente manera:

“Tanto el médico como el agricultor deben adquirir los conocimientos necesarios de la química analítica para desempeñar concienzudamente su profesión” (pag. 2)

LOS CONCEPTOS Y APLICACIONES DE LA QUÍMICA.

Este documento comienza con los conceptos de Química y sus ramas, además de proponer un origen de la palabra. Las ramas que este texto abarca son: la orgánica, la inorgánica (llamada anorgánica por el autor), la analítica, la sintética, la agrícola, la minera y la médica. A ésta última se le considera el mismo tipo que la química general, aunque ligeramente modificada, pues la médica vendría siendo química general con un énfasis en particular por las ramas de la orgánica y la analítica. La importancia que el autor otorga a la química en la Medicina puede ser argumentada como válida en ese tiempo e incluso el día de hoy, hasta cierto punto. En esa época el médico era una persona versátil. Muchos de los procedimientos debían ser dominados por esta persona, hoy en día, mientras que la idea sigue manteniéndose en los programas de estudio, muchas actividades realizadas antiguamente por el médico han sido dejadas en manos de otros profesionales o a aparatos, instrumentos que facilitan una gran cantidad de tareas.

Menciona del análisis, su concepción, que es separar los compuestos de una sustancia para el estudio de cada uno de esos compuestos por separado. En contraste con la síntesis, que es la reunión de los compuestos en uno solo para estudiar las propiedades de cada elemento o compuesto en un todo. Normalmente, la palabra análisis en el lenguaje común es indicador de un estudio detallado de algo… (rae.es), en el mundo de la química el uso de palabra análisis puede tener esa acepción, pero también tener el término asociado de la separación de los compuestos que forman a una sustancia. De esta manera, se puede hablar únicamente de análisis, como la separación y de síntesis, como el origen, omitiendo el estudio ya sea de cada compuesto o de los compuestos como un todo. Hoy en día se utiliza el concepto de síntesis sin estas consideraciones, al menos por parte de los individuos que no reciben una cátedra extensa de química. Finalmente se menciona que el análisis de los cuerpos requiere de medios, agentes y reactivos.

El médico debía conocer los instrumentos, utensilios y aparatos (el autor provee explicación del porqué diferenciar estos tres conceptos), además de los procedimientos y por supuesto, del fundamento teórico de los fenómenos. Enlista una gran cantidad de las operaciones usadas en química, y ofrece explicaciones a cada una. Además de la diferenciación de conceptos en un mismo campo semántico. Por ejemplo: carbonización, incineración, calcinación que son términos relacionados, pero son diferentes por los resultados obtenidos de cada uno y por el aparato, instrumento o agente utilizado para tal fin.

En la siguiente sección del libro se habla de la composición de la materia y de conceptos que ya eran existentes en esos días, como átomo, molécula, elemento, compuesto, mezcla entre otros. Sin embargo y en comparación con el día de hoy, los medios experimentales para conocer la composición de las sustancias hacía que la línea que separaba a cada término fuera en extremo difusa. En repetidas ocasiones, la palabra de compuesto se intercambia con la elemento, así mismo, la de átomo con la de molécula a pesar de que en ambos casos los conceptos son tajantemente diferentes. Se acepta que la materia puede ser divisible casi hasta lo infinito, aunque con la inexistencia de medios para conocer exactamente de está compuesta la materia, se contribuye a hacer aún más difusa la línea que separa cada concepto. Actualmente se conoce que la materia está compuesta por átomos, que estos a su vez están formados por partículas subatómicas, que al manifestar todas sus propiedades y energía al universo observable, hacen el concepto de átomo. Que estos átomos de la misma manera pueden relacionarse uno con otro y formar compuestos, que los compuestos pueden interaccionar con otros compuestos de maneras tan variadas, que hacen la naturaleza como la conocemos. Regresando al átomo y sus partículas subatómicas, que estas a su vez están formadas por partículas elementales, de tres familias: hadrones, leptones y bosones. En los días de Río de la Loza no se conocían esto, algo que contribuía a separar grandemente al químico, al físico o al biólogo. Debido a toda la recopilación de conocimiento y al surgimiento de ramas compartidas una ciencia con otra, como la bioquímica, la biofísica, la físicoquímica, la termoquímica, la química de sistemas macromoleculares y muchas más, lo que separa a cada profesional y “peor” aún a cada ciencia se vuelve cada vez menos claro. Para el autor estas ideas no tenían cabida, por lo que los procedimientos de la química eran, únicos de la química y que alguien como un físico podía sacar poco provecho de ello. No así para los biólogos y otros científicos de la vida y la salud, que entendieron prontamente la importancia del conocimiento químico para su aplicación en su propio campo de estudio. El surgimiento de las diversas teorías atómicas y su unificación con otros conceptos y teorías ha acercado enormemente a las ciencias.

La sección de materia también incluye una parte de cristalografía. Todo lo que se conocía sobre las sustancias se limitaba a lo que se podía estudiar en los instrumentos del tiempo. Este es el caso de la cristalografía, cuyas descripciones se basaban en lo que se observaba de microscopios ópticos, objetos que palidecen a lo que se utiliza hoy en día. Incluso la propia cristalografía evolucionó grandemente respecto al siglo XIX en pocos años. En ese tiempo las descripciones se limitaban a un análisis de las formas geométricas observables en los microscopios de luz. Años después y con el uso de nuevas técnicas como los rayos X, se han llegado a obtener la forma de proteínas y otras macromoléculas. El éxito en el avance de la cristalografía avanzó tanto que permitió el descubrimiento de la forma del ADN, un parteaguas en el estudio de muchas ciencias.

CONCLUSIONES

Introducción al Estudio de la Química, por Leopoldo Río de la Loza sirvió de una buena base teórica para el estudio posterior de las ciencias químicas (muchas fueron emergentes en los años que se publicó esta obra) o para su uso en otras ciencias, como las de la Medicina y de la vida.

La afirmación que el autor hace sobre la importancia de la Química en la Medicina es clara, esta ciencia es absolutamente necesaria para que el médico puede ejercer “concienzudamente” su profesión.

 

Texto obtenido de: http://depa.fquim.unam.mx/SHFQ/docs/introalestudiodelaquimica.pdf

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