BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA
FACULTAD DE MEDICINA
ISMAEL VÁZQUEZ ESPINOZA
PONENCIA PARA EL CONGRESO REGIONAL DE HISTORIA DE LA
MEDICINA “EL LIBRO MÉDICO”
“Introducción al Estudio de la Química”
21/OCTUBRE/2015
INTRODUCCIÓN
Considerando la historia del libro médico, este puede
remontarse tan distante como las primeras civilizaciones. Y es que la Medicina
ha estado con el ser humano desde la prehistoria, en los registros de los
hombres antiguos queda evidenciado que ellos practicaban alguna clase de
Medicina, no como se conoce como hoy en día, sino más empírica, más técnica, y
hasta mística. Con el surgimiento de la escritura en el milenio tercero antes
de Cristo, todos los documentos de, o relacionados con la Medicina no se hicieron
esperar. Tratados, canones y manuales de esta ciencia-arte existen, básicamente
desde ese tiempo. Civilizaciones como Egipto, Babilonia, los sumerios, los
pueblos cananeos, entre otros pueblos antiguos han dejado testimonio de sus
prácticas médicas. A lo largo de los años de la historia de la humanidad y
concretamente, la historia de la Medicina se han visto grandes cambios en la
práctica, en los conocimientos y sobre todo, lo que queda evidenciado en los
textos de consulta, que en resumidas palabras son la mejor fuente de consulta
histórica. Al día hoy, la Medicina en todos los países del mundo (pero, no
universalmente) es considerada científica. Algunos autores pueden mencionar que
el carácter artístico persiste, pero no se puede negar que hoy en día la
Medicina es científica. Más aún, es ciencia aplicada.
Al consultar los textos de las distintas épocas de la
historia, la Medicina ha pasado por ser, mágica, mística, religiosa, al
cambiar, ha sido únicamente empírica o técnica, incluyendo aún, elementos
sobrenaturales, o ha sido científica, con la fuerte influencia mística,
persistente de las civilizaciones antiguas. En el Renacimiento, todas las
ciencias tuvieron un auge y por fin, después de siglos del Oscurantismo
pudieron dar grandes avances. La Medicina no fue la excepción. Fue a partir de
este punto que esta área de estudio adquirió un carácter científico que perdura
hasta nuestros días, y con los años se ha ido afinando. Además, los textos
fueron cada vez más abundantes y con más puntos de vista, mayor cantidad de
conocimiento que sigue juntándose. Hoy en día, podemos acceder a una enorme
biblioteca de textos médicos y de ciencias auxiliares y accesorias en los
libros físicos, pero también en los formatos digitales. Estos documentos no se
limitan únicamente a los contemporáneos. Se han recuperado una gran cantidad de
textos de diversas épocas y debido a los años que pasaron desde su impresión,
han perdido los derechos de autor y pueden ser accedidos gratuitamente. El
libro que será tratado en este documento fue obtenido gracias a eso. Fue uno de
los primeros textos escritos en México, por un mexicano que hacía una
recopilación de los conceptos y aplicaciones de la química, para su estudio y
su uso en ciencias relacionadas. Se comparará las concepciones del siglo XIX
con las del día de hoy.
PRESENTACIÓN
“Introducción al Estudio de la Química” es el libro
escrito por Leopoldo Río de la Loza en el año de 1849 incluye varios conceptos
y aplicaciones, necesarios para continuar con el estudio de la propia ciencia,
o para su uso en otras, llámase, Medicina, Farmacia, Biología, Fisiología,
entre otras ciencias de la salud y naturales. Incluso las que no se entran en
esta categoría. El conocimiento contenido en este libro es enriquecedor y de
provecho. Pero el avance en el estudio de los fenómenos naturales, no solo bajo
el ojo de la química, sino también de otras ciencias, como la física y sus
ramas, incluso de la biología han obligado a reformar algunas ideas que
contenidas en este libro, son obsoletas actualmente.
Aunque puede ser utilizado como un texto para familiarizar al estudiante de Medicina con la Química o para ayudarlo a entender mejor ciertas concepciones, debe ser tomado con escepticismo por la razón expuesta arriba. Su uso debe estar enfocado (aunque no exclusivamente) al carácter histórico. Este libro es breve y conciso, aunque marcando puntos de debate con otros autores de ese tiempo y señalando las acepciones preferidas para ciertos conceptos. Cada idea puede ser revisada en sesiones cortas sin ser algo abrumador.
Aunque puede ser utilizado como un texto para familiarizar al estudiante de Medicina con la Química o para ayudarlo a entender mejor ciertas concepciones, debe ser tomado con escepticismo por la razón expuesta arriba. Su uso debe estar enfocado (aunque no exclusivamente) al carácter histórico. Este libro es breve y conciso, aunque marcando puntos de debate con otros autores de ese tiempo y señalando las acepciones preferidas para ciertos conceptos. Cada idea puede ser revisada en sesiones cortas sin ser algo abrumador.
SOBRE LA OBRA Y EL AUTOR.
Leopoldo Río de la Loza fue un prominente químico
mexicano del siglo XIX. Sus aportaciones a las ciencias químicas quedaron
registradas en el ámbito internacional (fue el primero en aislar oxígeno, dióxido
de carbono y nitrógeno de manera experimental). Su papel en la docencia de
México ayudó a difundir el estudio de las ciencias en los primeros años de
nuestra nación independiente y particularmente, de los usos de la química en
una gran variedad de ciencias. Fue cercano a la Medicina, al ser catedrático de
“Química Médica” entre los años de 1843 y 1867 en el entonces Colegio de
Medicina. También fue una persona influyente en las cátedras de Farmacia y
Agricultura. La primera versión del libro a tratar fue publicada en el año de
1849, y 13 años después, en 1862, su segunda versión, corregida y con mejores
explicaciones respecto a la primera. Debido a su participación como docente de
Medicina en los años que publicó las dos versiones de su obra, estas contienen
una buena cantidad de química que se utiliza en la práctica médica. Los
esfuerzos de Río de la Loza por difundir la ciencia en México han quedado
registrados en la Historia.
ANÁLISIS
DEL TEXTO.
El libro “Introducción al Estudio de la Química” indica
los conceptos, aplicaciones, utensilios, aparatos y los procedimientos básicos
usados en la química de manera general, sin incluir detalles extensos, esto es,
para que pueda ser usado como referente en todas las ciencias. Esto incluye a
las ciencias naturales, de la vida y de la salud, dígase Fisiología, Biología y
Medicina. Además de ciencias que en un inicio no podrían ser consideradas como
relacionadas con los campos mencionados anteriormente, como el Comercio. En
este texto el autor hace una afirmación importante: El estudio de la química general, es el estudio de la química médica.
La persona que se dedicará a la Medicina deberá dominar los campos de estudios
de la química general, esto es, la química orgánica, la inorgánica y de la
analítica y la sintética. Esta idea queda expresada por el autor de la
siguiente manera:
“Tanto
el médico como el agricultor deben adquirir los conocimientos necesarios de la
química analítica para desempeñar concienzudamente su profesión” (pag. 2)
LOS CONCEPTOS Y APLICACIONES DE LA QUÍMICA.
Este documento comienza con los conceptos de Química y
sus ramas, además de proponer un origen de la palabra. Las ramas que este texto
abarca son: la orgánica, la inorgánica (llamada anorgánica por el autor), la
analítica, la sintética, la agrícola, la minera y la médica. A ésta última se
le considera el mismo tipo que la química general, aunque ligeramente modificada,
pues la médica vendría siendo química general con un énfasis en particular por
las ramas de la orgánica y la analítica. La importancia que el autor otorga a
la química en la Medicina puede ser argumentada como válida en ese tiempo e
incluso el día de hoy, hasta cierto punto. En esa época el médico era una
persona versátil. Muchos de los procedimientos debían ser dominados por esta
persona, hoy en día, mientras que la idea sigue manteniéndose en los programas
de estudio, muchas actividades realizadas antiguamente por el médico han sido
dejadas en manos de otros profesionales o a aparatos, instrumentos que
facilitan una gran cantidad de tareas.
Menciona del análisis, su concepción, que es separar los compuestos de una sustancia
para el estudio de cada uno de esos compuestos por separado. En contraste con
la síntesis, que es la reunión de los
compuestos en uno solo para estudiar las propiedades de cada elemento o
compuesto en un todo. Normalmente, la palabra análisis en el lenguaje común es
indicador de un estudio detallado de
algo… (rae.es), en el mundo de la química el uso de palabra análisis puede
tener esa acepción, pero también tener el término asociado de la separación de
los compuestos que forman a una sustancia. De esta manera, se puede hablar únicamente
de análisis, como la separación y de síntesis, como el origen, omitiendo el
estudio ya sea de cada compuesto o de los compuestos como un todo. Hoy en día
se utiliza el concepto de síntesis sin estas consideraciones, al menos por
parte de los individuos que no reciben una cátedra extensa de química. Finalmente
se menciona que el análisis de los cuerpos requiere de medios, agentes y
reactivos.
El médico debía conocer los instrumentos, utensilios y
aparatos (el autor provee explicación del porqué diferenciar estos tres
conceptos), además de los procedimientos y por supuesto, del fundamento teórico
de los fenómenos. Enlista una gran cantidad de las operaciones usadas en
química, y ofrece explicaciones a cada una. Además de la diferenciación de
conceptos en un mismo campo semántico. Por ejemplo: carbonización,
incineración, calcinación que son términos relacionados, pero son diferentes
por los resultados obtenidos de cada uno y por el aparato, instrumento o agente
utilizado para tal fin.
En la siguiente sección del libro se habla de la
composición de la materia y de conceptos que ya eran existentes en esos días,
como átomo, molécula, elemento, compuesto, mezcla entre otros. Sin embargo y en
comparación con el día de hoy, los medios experimentales para conocer la
composición de las sustancias hacía que la línea que separaba a cada término
fuera en extremo difusa. En repetidas ocasiones, la palabra de compuesto se
intercambia con la elemento, así mismo, la de átomo con la de molécula a pesar
de que en ambos casos los conceptos son tajantemente diferentes. Se acepta que
la materia puede ser divisible casi hasta lo infinito, aunque con la
inexistencia de medios para conocer exactamente de está compuesta la materia,
se contribuye a hacer aún más difusa la línea que separa cada concepto.
Actualmente se conoce que la materia está compuesta por átomos, que estos a su
vez están formados por partículas subatómicas, que al manifestar todas sus
propiedades y energía al universo observable, hacen el concepto de átomo. Que
estos átomos de la misma manera pueden relacionarse uno con otro y formar
compuestos, que los compuestos pueden interaccionar con otros compuestos de
maneras tan variadas, que hacen la naturaleza como la conocemos. Regresando al
átomo y sus partículas subatómicas, que estas a su vez están formadas por partículas
elementales, de tres familias: hadrones,
leptones y bosones. En los días de Río de la Loza no se conocían esto, algo
que contribuía a separar grandemente al químico, al físico o al biólogo. Debido
a toda la recopilación de conocimiento y al surgimiento de ramas compartidas
una ciencia con otra, como la bioquímica,
la biofísica, la físicoquímica, la termoquímica, la química de sistemas
macromoleculares y muchas más, lo que separa a cada profesional y “peor”
aún a cada ciencia se vuelve cada vez menos claro. Para el autor estas ideas no
tenían cabida, por lo que los procedimientos de la química eran, únicos de la
química y que alguien como un físico podía sacar poco provecho de ello. No así
para los biólogos y otros científicos de la vida y la salud, que entendieron
prontamente la importancia del conocimiento químico para su aplicación en su
propio campo de estudio. El surgimiento de las diversas teorías atómicas y su
unificación con otros conceptos y teorías ha acercado enormemente a las
ciencias.
La sección de materia también incluye una parte de
cristalografía. Todo lo que se conocía sobre las sustancias se limitaba a lo
que se podía estudiar en los instrumentos del tiempo. Este es el caso de la
cristalografía, cuyas descripciones se basaban en lo que se observaba de
microscopios ópticos, objetos que palidecen a lo que se utiliza hoy en día.
Incluso la propia cristalografía evolucionó grandemente respecto al siglo XIX
en pocos años. En ese tiempo las descripciones se limitaban a un análisis de
las formas geométricas observables en los microscopios de luz. Años después y
con el uso de nuevas técnicas como los rayos X, se han llegado a obtener la
forma de proteínas y otras macromoléculas. El éxito en el avance de la
cristalografía avanzó tanto que permitió el descubrimiento de la forma del ADN,
un parteaguas en el estudio de muchas ciencias.
CONCLUSIONES
Introducción al Estudio de la Química, por Leopoldo Río
de la Loza sirvió de una buena base teórica para el estudio posterior de las
ciencias químicas (muchas fueron emergentes en los años que se publicó esta
obra) o para su uso en otras ciencias, como las de la Medicina y de la vida.
La afirmación que el autor hace sobre la importancia de
la Química en la Medicina es clara, esta ciencia es absolutamente necesaria
para que el médico puede ejercer “concienzudamente”
su profesión.
Texto obtenido de: http://depa.fquim.unam.mx/SHFQ/docs/introalestudiodelaquimica.pdf